La calidad de un pavimento depende, entre otros factores, de la composición de la mezcla utilizada. Por ello, la clasificación de las mezclas asfálticas según su granulometría es clave para adaptar sus características a las necesidades de cada proyecto. Pero ¿qué tipos existen y cómo influye esta distribución en el comportamiento del pavimento? Lo vemos. 

¿Qué es la granulometría en mezclas asfálticas? 

La granulometría indica cómo se distribuyen los áridos de diferentes tamaños dentro de una mezcla. Esta distribución determina aspectos como los huecos internos, la permeabilidad y la resistencia del pavimento. 

Definición y cálculo de granulometría 

Para determinar la granulometría se analiza la proporción de partículas que atraviesan diferentes tamaños de tamiz. Así, se obtiene una curva granulométrica que permite conocer la composición del árido. 

Tipos de mezclas asfálticas según su granulometría 

Según la granulometría y la proporción de huecos, encontramos cuatro grupos principales: 

  • Mezclas densas o cerradas: presentan menos del 6 % de huecos y ofrecen una elevada impermeabilidad. 
  • Mezclas semidensas: tienen entre un 6 % y un 10 % de huecos, equilibrando resistencia y drenaje. 
  • Mezclas abiertas: superan el 12 % de huecos y permiten una mayor permeabilidad. 
  • Mezclas porosas o drenantes: cuentan con más del 20 % de huecos y favorecen la evacuación del agua. 

Estas diferencias permiten adaptar los tipos de mezclas asfálticas a las condiciones específicas de cada proyecto. 

¿Cómo influye la granulometría en el comportamiento del asfalto? 

La distribución de los áridos condiciona la estructura interna de la mezcla y su respuesta ante diferentes cargas. Por ejemplo, una menor cantidad de huecos favorece la impermeabilidad. 

En cambio, las estructuras más abiertas facilitan el drenaje del agua y pueden reducir el ruido de rodadura. 

Ventajas de clasificar las mezclas asfálticas por granulometría 

Clasificar las mezclas según su granulometría facilita la selección del material adecuado para cada capa y condición de servicio. 

Además, permite ajustar las características del pavimento según el tráfico, el clima y las necesidades de drenaje. 

Control de calidad en pavimentación 

El análisis granulométrico permite comprobar que los áridos cumplen las proporciones previstas durante el diseño. Asimismo, facilita un control más preciso del proceso de fabricación. 

Optimización del rendimiento del asfalto 

Una granulometría correctamente definida contribuye a mejorar la resistencia, impermeabilidad y durabilidad del pavimento.  

Como hemos visto, la clasificación de las mezclas asfálticas permite ajustar cada composición a las exigencias del pavimento. Por ello, disponer de una tecnología adecuada es fundamental para conseguir una producción precisa y eficiente. Contacta con Intrame y descubre nuestras plantas asfálticas.